{"id":5876,"date":"2021-08-20T00:02:34","date_gmt":"2021-08-19T22:02:34","guid":{"rendered":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/alberto-perez-camarma\/"},"modified":"2021-11-23T15:26:22","modified_gmt":"2021-11-23T14:26:22","slug":"alberto-perez-camarma","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/racconta-il-tuo-barocco\/alberto-perez-camarma\/","title":{"rendered":"Alberto P\u00e9rez Camarma, El convento carmelita descalzo de San Pedro de Pastrana"},"content":{"rendered":"<h1>Alberto P\u00e9rez Camarma, El convento carmelita descalzo de San Pedro de Pastrana <\/h1>\n<div class=\"testo\">\n<p style=\"text-align: justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/imagen_342x256.jpg\" width=\"342\" height=\"256\" alt=\"Alberto P\u00e9rez Camarma\" align=\"left\">El convento carmelita descalzo de San Pedro de Pastrana (Guadalajara), o de los carmelitas de abajo, fue fundado por Santa Teresa de Jes\u00fas en el verano de 1569. En el cap\u00edtulo 17 del Libro de las Fundaciones (Cepeda y Ahumada T. (1983), <em>Las Fundaciones<\/em>, Madrid: Editorial de Espiritualidad, pp. 120-126), escrito por ella misma a modo de autobiograf\u00eda, narra c\u00f3mo de camino a esta localidad alcarre\u00f1a se encontr\u00f3 con dos ermita\u00f1os, Juan Narducht y Mariano Azzaro, que se encontraban buscando una ermita donde instalarse y hacer vida erem\u00edtica. La santa abulense les propuso que ingresaran en el Carmelo porque precisamente ella acud\u00eda a Pastrana a fundar un convento femenino de carmelitas descalzas, requerida por los pr\u00edncipes de \u00c9boli &#8211; a la saz\u00f3n, tambi\u00e9n duques de Pastrana -. A su muerte, en octubre de 1582, esta orden se encontraba consolidada y patrocinada por importantes miembros de la nobleza disponiendo, para ello, de recursos materiales y econ\u00f3micos para sufragar la construcci\u00f3n de nuevos complejos conventuales tanto masculinos como femeninos. Es el caso de este cenobio que fue levantado entre finales del siglo XVI y durante los primeros a\u00f1os del siguiente. La llegada posterior de San Juan de la Cruz signific\u00f3 su puesta en marcha (P\u00e9rez L. (1922), &#8220;Los duques de Pastrana&#8221;, Archivo Ibero-Americano, 18, pp. 48-69).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este sentido, si se comprende el funcionamiento del sistema cortesano espa\u00f1ol se entender\u00e1, a su vez, la fundaci\u00f3n de este convento. La Corte (Mart\u00ednez Mill\u00e1n J. (2006), &#8220;La Corte de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica&#8221;, Studia Historica. Historia Moderna, 28, pp. 17-61) se trat\u00f3 no s\u00f3lo del lugar geogr\u00e1fico donde residi\u00f3 el rey y ten\u00edan su sede los consejos, secretar\u00edas o tribunales de la monarqu\u00eda, sino tambi\u00e9n el elemento que articul\u00f3 los diferentes reinos que la compusieron e impregn\u00f3 las relaciones pol\u00edtico-institucionales hasta la instauraci\u00f3n del r\u00e9gimen liberal, a comienzos del siglo XIX, ya que las relaciones durante el Antiguo R\u00e9gimen fueron de car\u00e1cter personal y no institucional -como sucede en la actualidad-. Dentro de este espacio existieron facciones cortesanas o grupos de poder que se diferenciaron entre s\u00ed por contar con una determinada concepci\u00f3n y organizaci\u00f3n de los reinos as\u00ed como un modo particular de entender el catolicismo. La din\u00e1mica de funcionamiento de este sistema consisti\u00f3 en desplazar del poder a la facci\u00f3n opuesta y en la imposici\u00f3n de su ideolog\u00eda pol\u00edtico-religiosa. A partir de 1568 se produjo la asunci\u00f3n al poder de la facci\u00f3n castellanista -o albista- liderada por don Fernando \u00c1lvarez de Toledo, tercer duque de Alba, que se caracteriz\u00f3 por defender la hegemon\u00eda del reino castellano sobre el resto y por la pr\u00e1ctica de un catolicismo, netamente hispano, que entroncaba con los ideales visigodos y de la reconquista contra el infiel musulm\u00e1n y que, por estos mismos a\u00f1os, estaba siendo implantado por Felipe II. Este catolicismo iba a entrar muy pronto en conflicto con el defendido por los pont\u00edfices, heredero del Concilio de Trento (1545-1563).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este reemplazo signific\u00f3 el alejamiento de la facci\u00f3n ebolista -o papista- cuya cabeza era don Ruy G\u00f3mez de Silva, pr\u00edncipe de \u00c9boli. A este &#8220;partido&#8221; pertenecieron personajes relevantes como su esposa, do\u00f1a Ana de Mendoza y de La Cerda, el secretario de estado de Felipe II, Antonio P\u00e9rez, don Gaspar de Quiroga, arzobispo de Toledo, don \u00c1lvaro de Mendoza, obispo de \u00c1vila, el nuncio pontificio, Nicol\u00e1s Ormaneto, o el contador, Nicol\u00e1s de Garninca que patrocin\u00f3 el convento de San Bernardino de Madrid, un signo del triunfo de los descalzos. Pero tambi\u00e9n algunos miembros de la familia real, como es el caso de la hermana del monarca, la princesa do\u00f1a Juana de Austria -fundadora de las Descalzas Reales de Madrid-, su otra hermana, do\u00f1a Mar\u00eda, emperatriz de Alemania, la hija de \u00e9sta, la infanta-monja, sor Margarita de la Cruz -que profes\u00f3 como franciscana clarisa en el convento fundado por su t\u00eda-, o el propio don Juan de Austria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se puede decir que el triunfo de la descalcez en la Monarqu\u00eda Hispana se produjo, por un lado, en 1576 cuando el rey prudente encomend\u00f3 la misi\u00f3n de Filipinas a frailes descalzos y, por otro, el 12 de noviembre de 1578 cuando el pont\u00edfice Gregorio XIII promulg\u00f3 la bula <em>Ad hoc nos Deus<\/em>, seg\u00fan la cual, las nuevas constituciones aprobadas para los descalzos no pod\u00edan ser modificadas y alteradas por los ministros generales de cada orden religiosa, aunque pertenecieran a la otra rama: la calzada. Como ha estudiado el profesor Jos\u00e9 Mart\u00ednez Mill\u00e1n (&#8220;La transformaci\u00f3n del Paradigma Cat\u00f3lico Hispano en Cat\u00f3lico Romano: la Monarqu\u00eda Cat\u00f3lica de Felipe III&#8221;, en Castellano Castellano J. L. y L\u00f3pez-Guadalupe Mu\u00f1oz M. L. (eds.), <em>Homenaje a Antonio Dom\u00ednguez Ortiz<\/em>, Granada: Editorial de la Universidad de Granada, vol. 2, pp. 522-530), los integrantes de esta facci\u00f3n fueron partidarios de una representaci\u00f3n equilibrada de los reinos hispanos dentro del contexto global de la Monarqu\u00eda defendiendo, asimismo, una religiosidad de car\u00e1cter intimista y personal que se defin\u00eda por un amor excesivo y una confianza exclusiva en la voluntad todopoderosa de Dios. Es lo que se conoce -mencionado en las l\u00edneas anteriores- como la Espiritualidad Descalza del siglo XVII, de signo romano. En este contexto, ha de encuadrarse la reforma del Carmelo de la santa abulense, en general, y la fundaci\u00f3n del convento de San Pedro de Pastrana, en particular, contando con la aprobaci\u00f3n y refrendo del general de la orden, fray Juan Bautista Rubeo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este convento se sit\u00faa a extramuros de la citada localidad. En un primer momento, cont\u00f3 con unas peque\u00f1as ermitas que fueron habitadas por los primeros frailes. En su proceso constructivo intervinieron dos arquitectos carmelitas que contribuyeron a definir la tipolog\u00eda arquitect\u00f3nica caracter\u00edstica de los edificios de la orden: fray Juan de Jes\u00fas Mar\u00eda (1564-1615) y fray Alberto de la Madre de Dios (1575-1635) (Alegre Carvajal E. (2003), <em>La villa ducal de Pastrana<\/em>, Guadalajara: AACHE Ediciones, pp. 191-192). El primero se encarg\u00f3 de proyectar la iglesia conventual estableciendo una aproximaci\u00f3n temprana a lo que ser\u00eda el prototipo repetido posteriormente en la mayor parte de los conventos descalzos. Se trata de una iglesia de nave \u00fanica con crucero ligeramente resaltado en planta y con una cabecera recta. Mientras que el crucero se encuentra cubierto con una c\u00fapula y el resto de la iglesia con una b\u00f3veda de medio ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La fachada fue proyectada -en torno al a\u00f1o 1625- por el segundo arquitecto mencionado ya que por entonces se hallaba trabajando tambi\u00e9n en las trazas para la reedificaci\u00f3n de la colegiata de esta localidad, requerido por fray Pedro Gonz\u00e1lez de Mendoza, obispo de Sig\u00fcenza y segund\u00f3n de los pr\u00edncipes de \u00c9boli. Consiste en la t\u00edpica fachada carmelita que se enclava en los pies de la iglesia. Posee un atrio compuesto por tres vanos con arcos de medio punto cada uno. En el centro existe una hornacina -hoy vac\u00eda-, pero que tuvo en su \u00e9poca una imagen de la Virgen del Carmen. A ambos lados, existen dos escudos de la orden. En la parte superior fue construido un front\u00f3n triangular que remata el edificio y en cuyo v\u00e9rtice hay una cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Podemos afirmar que este edificio se trata de la t\u00edpica construcci\u00f3n del Barroco Castellano porque se ha utilizado en ella el conocido como aparejo toledano, que combina la mamposter\u00eda con hileras de ladrillo y z\u00f3calos de piedra. No cabe duda que esta sencillez, tanto en su construcci\u00f3n como en los materiales empleados -ladrillo, madera, yeso-, conecta con esa sencillez en vivir y sentir el catolicismo propio de la Religiosidad Descalza (S\u00e1nchez Hern\u00e1ndez M. L. (1997), <em>Patronato regio y \u00f3rdenes femeninas religiosas en el Madrid de Los Austrias: Descalzas Reales, Encarnaci\u00f3n y Santa Isabel<\/em>,&nbsp; Madrid: Fundaci\u00f3n Universitaria Espa\u00f1ola).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por otro lado, la fundaci\u00f3n de este convento se enmarca dentro de ese fen\u00f3meno, impulsado por la nobleza, consistente en que hab\u00edan de crearse cenobios donde los miembros de este estamento social manifestar\u00edan su profunda piedad y sentimiento religioso -sobre todo, despu\u00e9s del Concilio de Trento-, serv\u00edan para perpetuar la memoria del linaje, con la celebraci\u00f3n de honras f\u00fanebres y misas anuales por los miembros m\u00e1s prominentes de la casa nobiliaria y, por \u00faltimo, se encontraban destinados como lugares de enterramiento que, en el caso de los duques de Pastrana, fue elegida finalmente la cripta de la colegiata para este fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En definitiva, nos encontramos ante una construcci\u00f3n que si bien participa, desde el punto de vista art\u00edstico, de los elementos materiales que caracterizan al Barroco castellano de la primera mitad del siglo XVII, como es el caso de unos edificios en los que prima la sencillez y pureza, desde el meramente hist\u00f3rico, este convento se inscribe en el contexto de las luchas de poder de las facciones cortesanas filipinas y, en un sentido m\u00e1s amplio, en el tr\u00e1nsito de la Monarqu\u00eda Universal o hispana, del Quinientos, a la Monarqu\u00eda Cat\u00f3lica, del Seiscientos -con las transformaciones pol\u00edticas y espirituales que este proceso conllev\u00f3-.<\/p>\n<\/div>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto P\u00e9rez Camarma, El convento carmelita descalzo de San Pedro de Pastrana El convento carmelita descalzo de San Pedro de Pastrana (Guadalajara), o de los carmelitas de abajo, fue fundado por Santa Teresa de Jes\u00fas en el verano de 1569. En el cap\u00edtulo 17 del&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":5808,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-5876","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/5876","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5876"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/5876\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10325,"href":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/5876\/revisions\/10325"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/5808"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/digitalhistory.unite.it\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5876"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}